Hay que recordar que estamos en la época de la imagen, todo se mueve por lo que miramos y la educación no es la excepción
Hay elementos de consideración para la puesta en práctica de este recurso, aunque son básicos pueden hacer la diferencia entre lo que es ver un programa cuyo objetivo básico, es la diversión y el entretenimiento (televisión cultural) y ver un programa cuyas emisiones situadas dentro de la programación general de una empresa de televisión, que por su contenido o por la forma de presentar la información, puede ser utilizada en forma educativa (televisión educativa); hablar de esta última es la que nos interesa en este artículo. Pero el cómo utilizamos este recurso educativo debe der ser un componente didáctico. El Proyecto de Incorporación de los audiovisuales al proceso de enseñanza y aprendizaje, tiene como finalizada el fortalecer a los docentes en este campo. Este proyecto es desarrollado por el Departamento de Investigación e Innovación de la Dirección de Recursos Tecnológicos en Educación y puede encontrar más ampliamente su descripción en: http://www.educatico.ed.cr/
En la televisión escolar debemos hacer algunas consideraciones previas como:
- La edad de las personas a las cuales se les pasará el programa televisivo.
- Debe quedar claro que las estrategias que se utilicen para el diseño de los programas se encuentra frecuentemente influenciados por una serie de variables, como por ejemplo: la edad de los receptores, la experiencia que posean en la interacción con el lenguaje televisivo, los contenidos por transmitir, las habilidades cognitivas de los estudiantes, los objetivos que se persiguen y el rol que la televisión desempeña en el currículo.
- Respecto de las aportaciones realizadas desde la psicología cognitiva sobre la percepción, memoria y atención, se puede sugerir los intervalos de 10-15 minutos para alumnos de primaria, y de 20-25 minutos para alumnos de secundaria y formación de adultos.
- Debemos tomar conciencia que como cualquier recurso didáctico, la decisión de su utilización o no, debe depender más del aporte curricular, que de aspectos técnicos-estéticos, aspectos como: el lenguaje que posee, contenidos a transmitidos, calidad didáctica-educativa del material, características de los estudiantes, son los que determinarán la selección o no del recurso.
- Es importante considerar, que una de las limitaciones que tiene la televisión para su utilización en el aula, es el desconocimiento que el docente pueda tener del video, su contenido y estructura. Por ello es necesario que exista una buena y estrecha colaboración entre el docente especialista, el productor, el distribuidor y el docente usuario, de manera que este último conozca de antemano los objetivos y características del programa televisivo. Para ello, dos son las estrategias que suelen utilizarse: el diseño de material impreso de apoyo complementario y la emisión del programa de video exclusivas para la enseñanza docente.
¿Cómo utilizar la televisión educativa?
Un esquema para la utilización de la televisión educativa, propuesto por Cabero (2000), viene diferenciado por cuatro etapas, en las cuales se realizan actividades diferentes: preteledifusión, teledifusión, evaluación-exploración y actividades de extensión. Es importante considerar los aspectos técnicos a la hora de observar el programa televisivo o un video, ya que una pobre percepción y audición repercutirán en el desinterés y producirán efectos contrarios a los deseados. Aunque en la actualidad se cuenten con equipos de videoproyección que permiten la observación de los programa televisivo con cierta amplitud y calidad, la realidad es que los centros, por lo general no disponen de ellos, y siguen siendo los tradicionales receptores de televisión, los medios usuales.
Etapas de utilización de la televisión educativa según Cabero (2000) y las actividades por realizar
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| Lectura de los documentos de acompañamiento al programa. Antes del comienzo de la difusión, recordarles a los estudiantes los objetivos por los cuales se observa el Programa televisivo. Vinculación de la nueva información con la poseída por los estudiantes. Aclarar conceptos que aparezcan y no sean dominados por los estudiantes. Si el profesor ha observado antes el programa debe hacer hincapié en los alumnos en los aspectos más significativos, a los que deben prestarle el máximo interés. En síntesis, creación de un clima propicio para que la recepción cognitivo-afectiva del programa, sea lo más provechosa posible. Explicar las actividades que posteriormente se desarrollarán. Debe evitarse crear falsas expectativas respecto al programa. |
| Dar ejemplo en la observación del programa. Observar el comportamiento de los alumnos en cuanto a toma de notas, signos de extrañeza. Comprobar mediante desplazamientos que el programa es observado y escuchado desde todos los puntos del aula. |
| Debe comenzar con la formulación de preguntas generales para conocer cómo ha sido percibida la emisión y las dificultades generales y particulares que han encontrado. Pueden utilizarse diferentes estrategias para conocer el grado de comprensión del programa: cuestionarios verbales, reproducción verbal o por escrito, reconocimiento de fotos y gráficos, clasificación de imágenes, otros La evaluación puede alcanzar también a las características del programa, de manera que la información recopilada pueda ser de utilidad para otros profesores que vayan a utilizar el programa, para los productores diseñadores de este o para los investigadores. |
| En función de la comprensión de los contenidos y actividades propuestas en el programa, el profesor puede determinar la realización de actividades complementarias de extensión (lecturas de textos, observación de otros programas de vídeo, acceso a una página Web, etc.)Las actividades pueden ser globales e individuales. |
En cuanto a la ubicación, Gay-Lord (1972), indica algunas sugerencias, como por ejemplo la distancia visual máxima a la cual debe observarse un programa en función del tamaño de la pantalla del televisor. Este autor presenta la altura idónea de colocación del TV y la distancia mínima recomendada a la cual debe ser observado el programa.
Es claro que esto es lo ideal, aunque no debemos de dejar de lado el poder hacer nuestras propias adaptaciones a cada circunstancia.
Distancia máxima y situación del observador en función del tamaño del receptor del televisor.
| Tamaño de la pantalla del televisor | Distancia visual máxima |
| 17” | 4,5m |
| 19” | 4,6 m |
| 21” | 5,8 m |
| 23” | 5,9 m |
| 24” | 6,5 m |
Distancia mínima y situación del observador en función del tamaño del receptor de televisión.
| Tamaño de la pantalla del televisor | Distancia visual mínima |
| 17” | 1,67 m. |
| 19” | 1,72 m |
| 21” | 2,15 m |
| 23” | 2,18 m |
| 24” | 2,43 m |
En líneas generales y en las posibilidades de la clase, el receptor debe situarse en los ángulos y laterales de la clase, de espalda a la luz, y a 90 centímetros de la línea de altura de la línea de visión de los estudiantes sentados.
Algunas referencias sobre las actitudes ante la televisión.
Las actitudes que los docentes y los estudiantes tienen hacia la televisión son determinantes en los resultados que con ella se consigan. En mucho de esto es
“El profesor por sus ideas y actitudes, puede ser una barrera en el uso de la televisión en clase o fuera de ella”. (Gallego, 1997)
Es así como las actitudes por parte del profesorado con su ausencia de la sala durante la emisión del programa, realización de otras actividades o colocación en un lugar donde no pude ser observado el programa, estarán indicando a los alumnos el poco interés que despierta la emisión del programa televisivo.
Alguno de las equivocaciones en los usos de los programas televisivos educativos suelen atribuirse, más a su falta de integración en el proceso de enseñanza-aprendizaje, que a la estructuración y características técnicas y conceptuales del programa.
Es importante recordar que es oportuno que el docente revise con anticipación el programa televisivo que utilizará en la clase, para que este responda a las necesidades de la misma. Este recurso no es un medio en sí mismo, ni un fin por sí solo, el docente es quien hace de su uso, una herramienta pedagógica.
Referencias Bibliográficas
CABERA, J. (2000): Nuevas tecnologías aplicadas a la educación. Didáctica y Organización Escolar, Síntesis Educación, España.
GALLEGO D. y ALONSO, C. (1997): Multimedia. UNED, España.
GAY-LORD, J.H. (1972): Televisión educativa. Guía para su utilización por maestros y Administradores, Trillas, México